COMUNICADO OFICIAL, VISITA DE ACOMPAÑAMIENTO AL CASO DEL OBJETOR DE CONCIENCIA JEFFERSON SHAYANNE ACOSTA ORTÍZ

Paramilitaries Threaten Leaders of Puente Nayero, Buenaventura

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Buenaventura: Children playing where a "chop-house"  stood until recently / Niños jugando donde  había una casa de pique hace poco

Buenaventura: Children playing where a “chop-house” stood until recently

In the first 90 days following the creation of the Puente Nayero Humanitarian Space in Buenaventura, no one within the space has been killed and people are beginning to go outside again (more information on the crisis in Buenaventura). About 1000 adults, adolescents and children have recently ratified their commitment to nonviolence and to promoting the Humanitarian Space. Nevertheless, threats in the area persist. Last Friday, five people were threatened, including two young Humanitarian Space leaders under the age of 18. Our team recently accompanied the Inter-Church Justice and Peace Commission in the Humanitarian Space in Buenaventura. Read the English version of the communique released by the Inter-Church Justice and Peace Commission about these recent threats:

Paramilitaries Threaten Leaders 

BUENAVENTURA

Friday, July 25, 2014, by Inter-Church Justice and Peace Commission

Today at 2:40pm, Diana Susana Angulo, a 16 year-old leader, was approached by paramilitaries called Chinga and Oscar with a death threat written on a paper containing the AUC* of Piedra Cantan sign.

“For all toads, this is not a game, get out of here Jacob, Susana, Jampier, Jazmani, Chavita, Orlando, you’re all going to die. You do not  have a lot of time left to live, you can ask Susana, we almost got her on Sunday, but she was with the bitch Commission. This is not a game, the Commission is deceiving you, they are using you. The police is our ally. I am one of those who want to hurt Susana, but first I want to rape her and then I’ll cut up Jacob, that damn dog, with fervor. Be careful or get out of here, we are giving you time, this is serious, it’s not a game. We don’t want you in the wrong place at the wrong time or late a night a guy is dead.

FROM: AUC*”

Bogotá, D.C. July 25, 2014 Inter-Church Justice and Peace Commission

*Autodefensas Unidas de Colombia (United Self-Defense Forces of Colombia)

 

 

 

Paramilitares amenazan a líderes de Pte Nayero en Buenaventura

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Buenaventura: Children playing where a "chop-house"  stood until recently / Niños jugando donde  había una casa de pique hace poco

Niños jugando donde había una casa de pique hace poco

En los primeros 90 días después de la declaración del espacio humanitario de Pte Nayero en Buenaventura, ningún habitante del espacio ha sido asesinado y la población ya está retornando de nuevo a las calles (más información sobre la crisis en Buenventura). Aproximadamente 1000 adultos, adolescentes y menores de edad recentemente ratificaron su compromiso por seguir construyendo la cultura de la no violencia y promover el espacio. Sin embargo, las amenazas de muerte siguen. El viernes pasado paramilitares amenazaron de muerte a 5 personas, entre ellos dos líderes menores de edad. Hace poco nuestro equipo de FOR Presente por la Paz estuvimos acompañando la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz en el Espacio Humanitario en Buenaventura. Compartimos el comunicado sobre las ultimas amenazas publicado por la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz:

 Paramilitares amenazan a líderes.

BUENAVENTURA

Viernes 25 de julio de 2014, por Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Hoy a las 2:40 pm la lideresa de 16 años, Diana Susana Angulo, fue abordada por los paramilitares llamados Chinga y Oscar con una amenaza de muerte escrita en un papel con el sello AUC de Piedras Cantan.

“Para todos los sapos, esto no es un juego salga de aquil Jacob, Susana, Jampier, Jazmani Chavita Orlando todos se van a morir. Ustedes no les queda mucho tiempo de vida pueden preguntar a Susana estubimos apunto de cojela el domingo solo que andaba con esa puta comición esto no es un juego la Comición los tienen engañados ellos los estan utilizando la policia es nuestro aliado yo soy uno de los que le llevo Ancias a Susana Pero primero me la como y despues la pico a Jacobo ese sapo lo pican con ancias Malditos Perros Cuidense o ballance que le estamos dando tiempo es en serio no es un juego No queremos que esten mal parqiados o tarde de noche un chico y muerto.
AtT: AUC”

A pesar de los reiterados hostigamientos y amenazas paramilitar ni medidas represivas ni de protección se han implementado con eficacia desde el 13 de abril cuando se constituyó el Espacio Humanitario

Bogotá, D.C. 25 de julio de 2014
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Tormentas en La Unión, Comunidad de Paz

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De repente, la vida en La Unión, parte de la Comunidad de Paz, puede convertirse en turbulenta. Las cosas han estado muy tranquilo recientemente, entonces la mayoría de los disturbios vienen en la forma de una manada de caballos quienes han organizado sus propias carreras corriendo por la casa, o intentando a ubicar el helicóptero encima pero encontrando solamente un colibrí o dos bien ruidosos. Pero a veces los disturbios cambian en huracanes y son un poco menos maravillosos.

El miércoles pasado y hasta el jueves golpeó una tormenta enorme en La Unión. La lluvia caía en cortinas en los techos de zinc y creaba un enrejado de quebradas miniaturas entre todas las casas. Los vendavales arrancaron por el caserío, sacando cosas y tumbándolas, mientras que los relámpagos golpearon por lo menos dos secadoras. La Unión ya sigue sin luz por más que 13 días.

El mismo miércoles, una tormenta de otra variedad llegó cuando los primeros diecisiete soldados de la Brigada Móvil 24 pasaron por La Unión. Ni unos minutos después, más llegaron a través, y más. En total, sobre 50 pasaron por el caserío.

La Comunidad de Paz se fundó hace más que diecisiete años por principios específicamente removiendo a los miembros de la Comunidad del conflicto. Incluye no provenir ningún apoyo logístico a ningún actor armado ni tenerlos dentro de espacios comunitarios, no tener ni apoyar armas de ningún tipo y decir “no”a la injusticia y la impunidad. En el medio de una de las zonas más calientes, más combativos de Colombia, la Comunidad se unió y declaró que los miembros eran afuera, y respetuosamente pidieron que desde allí, los actores de cualquier grupo armado eviten el área. Se consedó medidas primero cautelares, y entonces provisionales de la Corte Interamericana que las protegen y validan este estándar. La última vez que demoraban unas fuerzas militares en frente de las casas de La Unión fue hace sobre seis años.

Esta vez los soldados pasaron justamente como otro hurracán. Cuando representantes de la Comunidad y acompañantes de FOR, quienes también viven en La Unión, fueron para hablar con unos de ellos, sus líderes hablaron en tonos respetuosos mientras reconocer que aunque habían visto las vallas de la Comunidad antes (que marcan la tierra y listan los principios de la Comunidad), eligieron de todos modos caminar por allí. Dijeron que estaban esperando apoyo de uno de sus soldados, quien estaba enfermo, y que lo habían dejado en el otro lado del caserío. No importa que esta era todavía la tierra que trabaja la Comunidad, y que no eran permitidos estar allí incluso antes de que se enfermaba. Cuando uno de los grupos más pequeños paró para descansar cerca de la malla, pero todavía dentro, y de nuevo les hablaron, unos soldados se disculparon por estar en la Comunidad. Otros se negaron de disculparse y declararon, “¡Este es Colombia!”y “Lo que pasa al enfermo es responsabilidad de ustedes.” Cuando otro soldado empezó a cruzar, después de la mayoría de su tropa había ido, y se acercaron aún más miembros de la Comunidad, postuló, “Bueno, los otros pasaron por aquí, entonces yo, también,” y así hizo.

La Comunidad de Paz significa justo eso – un espacio por la no guerra. Según la teoría de la Comunidad, donde hay un grupo de actores armados, incluso militares, seguro que siguen los otros grupos armados. Para evitar el conflicto, la Comunidad ha escogido evitar los actores armados totalmente, y en vez de eso convivir y trabajar juntos, para crear la paz que ven por este mundo. Y después de diecisiete años de declararse así y vivir sus principios, todavía hay violaciones de sus esperanzas y sus derechos.

Storms in La Unión, Peace Community

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10320506_3475925776566_9061500698343788894_nLife in La Unión, part of the Peace Community of San José de Apartadó, can quickly become turbulent. Things have been fairly quiet recently, so most of the disturbances come in the form of a pack of horses blasting by, or trying to locate the chopper overhead, only to find an incredibly loud hummingbird or two. But sometimes the disturbances turn into hurricanes and are a little less delightful.

Last Wednesday and into Thursday struck a whopping storm upon La Unión. Rain fell in sheets on the tin roofs and created a lattice of miniature rivers between all of the houses. Gales tore through the village, picking things up and knocking them over, as lightning hit and struck down at least two of the cacao-drying racks. La Unión now continues without power going on 13 days.

That same Wednesday afternoon, a storm of a different variety arrived when a group of seventeen soldiers from the 24th Mobile Brigade of the Colombian Armed Forces marched through La Unión. Not a few minutes later, more trickled through, and then more. In all, around 50 soldiers passed through the neighborhood.

The Peace Community was founded over seventeen years ago on principles pointedly meant to protect Community members from further involvement in the war. These are individuals from regions near and far that came together with a common goal after having been displaced, persecuted, and threatened. Their principles include not providing logistical help to any of the armed actors, maintaining all Community spaces as zones which are free of the presence of armed actors, not possessing or supporting arms or weapons of any kind, and saying “No” to injustice and impunity. In the middle of one of the hottest, most combative zones in Colombia, the Community came together and declared that they were not going to take part in the war. They respectfully requested that from that moment on, actors from any armed group, legal or illegal, avoid the area. They were first granted precautionary, then provisional measures from the Inter-American Court on Human Rights which protect them and validate this standard. The last time military forces hung out in front of the houses of La Unión was six years ago.

This time the soldiers passed through like just another hurricane. When representatives from the Community and FOR accompaniers, who also live in La Unión, went to speak with some of them, their leaders spoke in respectful tones while acknowledging that although they had seen the Community signs earlier (marking the land and listing Community Principles), they chose to walk through anyway. They said that they were waiting for support for a sick soldier who they had left on the other side of the neighborhood. Never mind the fact that this was land on which the Community lives and works, and that as armed forces, the military were not permitted to be there regardless of the circumstance. When one of the smaller groups of soldiers stopped to rest toward the edge of the village, we again approached them to speak further and reiterate that they respect the Community’s space. Some soldiers excused themselves for being within the bounds of the Community. Others refused to excuse themselves and declared, “This is Colombia!” and “Whatever happens to the sick soldier is your responsibility.” When another soldier started to cross through, after most of his troop had already gone, he was approached by still more Community members and posited, “Well, the rest of them went through this way, so I’m going here, too,” and he did.

The Peace Community means just that – a community space which intends to strive for peace even while surrounded by war. According to the theory of the Community, where there is one group of armed actors, including military, other armed groups are sure to follow. In order to avoid conflict, the Community has chosen to avoid armed actors altogether, and to instead live and work together, constructing their own alternatives to the ever-present conflict around them. After seventeen years of declaring themselves as such and living their principles, there are still violations on their wishes and their rights.

COMUNICADO OFICIAL, VISITA DE ACOMPAÑAMIENTO AL CASO DEL OBJETOR DE CONCIENCIA JEFFERSON SHAYANNE ACOSTA ORTÍZ

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Una vez más se verifica que no existen garantías para ejercer el derecho a objetar en el ejército.

 

El pasado viernes 11 de julio, a las 2:30 pm, dos integrantes de la Acción Colectiva de Objetores de Conciencia y dos acompañantes internacionales de FOR (Peace Presence), nos reunimos con el Coronel Zambrano, el Teniente Alarcón y el Mayor Medina, todos integrantes del Batallón Reveíz Pizarro ubicado en Saravena Arauca.

Los objetivos de la reunión eran 1. Verificar la situación y las condiciones en las que está ejerciendo su derecho fundamental Jefferson Shayanne 2. Notificar a los responsables del batallón, sobre el acompañamiento que se le viene dando 3. Notificar a los responsables del batallón sobre las recomendaciones nacionales e internacionales para el ejercicio del derecho que deben respetar 4. Realizar la entrega del material de intendencia que le fue asignado a Jefferson Shayanne, toda vez que en su calidad de objetor de conciencia, no puede ser forzado a portar uniforme o portar un arma.

Con relación a estos objetivos a partir de nuestra visita podemos concluir que:

Las condiciones en las que está ejerciendo su derecho Jefferson Shayanne, son claramente adversas a su situación como objetor y no generan ninguna garantía para su derecho. En primer lugar, desde que Jefferson manifestó su condición de objetor e hizo pública su declaratoria, su derecho ha sido coaccionado y Jefferson ha sido cuestionado en virtud de sus razones constantemente. Aún en presencia de nosotros, el Coronel Zambrano inquirió a Jefferson preguntándole que haría si “el enemigo” atacara el batallón justo en ese momento; “Yo me escondo” fue la respuesta de Jefferson, afirmación que desconcertó a los militares presentes, mientras nosotros les recordábamos precisamente con base en dicha afirmación, que Jefferson en estos momentos no es un soldado, sino un objetor de conciencia, que está siendo retenido contra su voluntad en una instalación militar.

Dentro de la coacción al derecho, también verificamos que el trato que se le ha dado a Jefferson ha sido el de un soldado, omitiendo las constantes interlocuciones en las que Jefferson ha buscado dejar clara su negativa a estar en el batallón por ser objetor de conciencia. En palabras del Coronel Zambrano, “Jefferson es soldado desde el momento mismo que lo inscribieron en el registro como tal y no puede ser tratado de otra forma”.

Una vez fueron verificadas las condiciones adversas que no permiten la garantía del derecho, los militares presentes, fueron notificados de nuestro acompañamiento y de las recomendaciones nacionales e internacionales que existen para la protección del derecho, sin embargo, pese a la notificación, el Coronel Zambrano dejó claro que ellos solo respetarán dichas recomendaciones hasta cuando les llegue una orden certificando que Jefferson es objetor de conciencia y que por lo tanto debe ser desacuartelado.

Dentro de las recomendaciones internacionales, una de las más importantes es que el objetor de conciencia no puede ser obligado a portar y manipular armas o intendencia de tipo militar, cuestión que en este caso no se ha respetado, pues cuando Jefferson ha intentado entregar el fusil, la respuesta que recibe es que ellos no pueden recibírselo y que en caso de que él lo dejara por ahí, el arma podría perderse y el tendría que asumir las graves implicaciones que eso acarrearía. Por esta razón, propusimos hacer un acta de entrega del fusil y el uniforme, que firmaríamos como testigos un representante de ACOOC y una representante de FOR, pero el Coronel Zambrano y los militares presentes, se negaron a acoger dicha opción, argumentando que “hasta no recibir una certificación de Jefferson como objetor de conciencia, seguirá siendo tratado como un soldado, por eso debe conservar el arma, la intendencia y el uniforme”.

Por último, la postura de los militares presentes en la reunión, fue la de no darle ningún trato de objetor a Jefferson hasta que no llegue un documento oficial que lo certifique como tal, a su juicio las razones alegadas por Jefferson no lo hacen inmediatamente objetor, ya que las creencias religiosas y humanitarias que el manifiesta, según ellos también están presentes en otros integrantes del batallón, además, en palabras del Teniente William Ovaldo Romo, en una conversación que sostuvo con Jefferson le dijo: “Uno puede matar una persona, luego va a la iglesia, reza y pide perdón, y no pasó nada… la religión no es excusa para no prestar el servicio militar”.

Como ACOOC, a partir de este comunicado, queremos dejar clara nuestra preocupación por las condiciones bajo las cuales Jefferson está haciendo su ejercicio del derecho fundamental a objetar. Consideramos que la presión que recibe constantemente Jefferson (que se manifiesta en hechos como pararlo un día a las 3am, obligarlo a que se ponga el uniforme, sentarlo solo a él en un salón y explicarle porque debería desistir de su convicción, basándose en todas las ventajas que tiene ser un soldado) no le permite ejercer plenamente su derecho.

También consideramos que los efectivos que hablaron con nosotros, omiten todas las recomendaciones internacionales, al declarar que solo hasta cuando haya una “certificación oficial” le darán a Jefferson un trato de objetor de conciencia. La ausencia de una certificación o documento similar no es excusa para violar un derecho fundamental, ninguna de las otras formas de objeción de conciencia reconocidas en la constitución depende de un documento para ser respetada, es evidente el desconocimiento de la norma por parte de los militares y en consecuencia, la ausencia total de garantías para ejercer el derecho dentro de las instalaciones militares.

Instamos entonces, a las organizaciones de Derechos Humanos, a los medios de comunicación, y a las redes y plataformas sociales organizadas, a manifestar su apoyo a este joven, que decidió rehusarse a hacer parte de un espiral de violencia, en uno de los batallones más cuestionados del país.