Unidos y Resistiendo en el Espacio Humanitario El Mirador

Unidos y Resistiendo en el Espacio Humanitario El Mirador

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Traducción por Kara Watkins

El 7 de noviembre 2014: Organizaciones nacionales e internacionales se reunieron en el Espacio Humanitario El Mirador como parte de una Comisión Humanitaria que evaluó varios aspectos de la situación actual de la comunidad de El Tamarindo, Atlántico. FOR Peace Presence [Presente por la Paz] formó parte del equipo internacional de observadores de la Comisión Humanitaria. La comunidad se enfrenta a amenazas inminentes de un nuevo desalojo de los pobladores, la presión crece diariamente de parte de los presuntos dueños de los títulos de propiedad, lo que coincide no solo con la negligencia del estado para avanzar con las soluciones acordadas con los miembros de la comunidad, sino también con la negligencia de protecciones para la comunidad durante los desalojos previos. Por ejemplo, el  desalojo en el 7 de noviembre 2013, hace un año exactamente, terminó con tres pobladores heridos.

Antecedentes

Hace alrededor de doce años, varios campesinos quienes fueron forzosamente desplazados por la violencia del conflicto interno empezaron a asentarse  en El Tamarindo, un terreno de aproximadamente 120 hectáreas en las afueras de Barranquilla, la cuarta ciudad más grande de Colombia. Nadie vivía en la tierra, y nadie estaba registrado como dueño de ella antes de que llegaran.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl Tamarindo está ubicado entre el mar Caribe y el Rio Magdalena, una de las rutas de comercio vitales de Colombia considerado un eje de comercio internacional. Con la llegada del los tratados de libre comercio en 2007, se designó el desarrollo del área para una zona de libre comercio, la Zona Franca de Barranquilla, que cuenta con exención de impuestos de importación y exportación. Fue entonces cuando de repente aparecieron los terratenientes particulares y empezaron a reclamar la tierra. Hasta la fecha, se han presentado más que 40 avisos oficiales del desalojo a la comunidad de El Tamarindo. A pesar de los esfuerzos políticos y judiciales de la comunidad que vive en el territorio para evitar estos desalojos, ya 66% de las 120 hectáreas han sido reclamadas en los últimos años. La Inspección Urbana de la Policía de Barranquilla ha sido el encargado de la ejecución de los desalojos sobre el terreno, en los han participado la policía colombiana y cuerpos de seguridad privada. Los desalojos han incluido la violencia física y psicológica, y han destruido las casas, las cosechas y los futuros de la gente.

Con cada desalojo los pobladores afectados huyen a la parte restante del territorio original, apretándose en un espacio cada vez más pequeño, lo que lo hace más difícil para que sostengan como agricultores. Algunos han tenido que abandonar el territorio por completo. El año pasado, 2013 alrededor de 135 familias que vivían en El Tamarindo, la mayoría llegaron ahí hace unos 5-12 años. Hoy día, parte de la comunidad se ha organizado como ASOTRACAMPO (Asociación de Trabajadores del Campo).

En marzo de 2014, continuaron los procesos de desalojo, y actualmente unas 50 a 60 familias permanecen en las últimas 36 hectáreas que aún no han sido despojadas. Este pedazo de tierra se denomina El Mirador. En abril de 2014, las familias de ASOTRACAMPO, que ocupan cerca de 24 hectáreas de El Mirador, declararon esta área como un Espacio Temporal Humanitario, El Mirador, Refugio de la Esperanza. Los lotes que forman el Espacio Humanitario están dispersos por los 36 hectáreas restantes en la franja ocupada, este espacio que han creado tiene como objetivo la autoprotección no violenta, por que están muy vulnerables por su localización al borde de una autopista. Alrededor de 47 familias buscan refugio y protección en el Espacio Humanitario de El Mirador hasta que se les encuentre una solución segura y digna.

El 16 de julio de este año, acompañantes de FOR Peace Presence presenciaron una mesa redonda muy prometedora sobre la reubicación colectiva para los miembros de ASOTROCAMPO. Estaban presentes las autoridades estatales, departamentales y distritales, y las autoridades competentes del distrito se comprometieron a detener nuevos desalojos hasta que se logre una solución de reubicación para el bienestar de los pobladores. Desde entonces, a pesar de la atención a este caso por parte de numerosas organizaciones, el proceso de la reubicación no ha avanzado, y ni siquiera se ha convocado a la segunda mesa redonda. Al contrario, para los finales de septiembre ASOTROCAMPO recibió notificación que la solicitud para desalojar El Mirador ya estaba en manos del inspector de la policía de Barranquilla.

Debido a esta urgencia y la falta de cualquier respuesta del estado, ASOTROCAMPO, la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, la oficina local del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (HCRC) y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de los Estados Americanos (MAPP-OEA), juntos con representes de la oficina del Ombudsman, Defensoría del Pueblo entre otras organizaciones se sentaron juntos y planearon una Comisión Humanitaria. El objetivo de la Comisión era documentar las necesidades inminentes de la comunidad y recolectar amplios datos sociales y demográficos de la comunidad entera de El Tamarindo, incluyendo la historia del desplazamiento inicial de las familias y de los desplazamientos que los llevaron a El Tamarindo. Con este ejercicio, ASOTROCAMPO y sus aliados han creado una “herramienta” poderosa para proteger los derechos básicos de la comunidad, una herramienta que ayudará a prevenir desalojos futuros, y que como se prometió, se encuentre una solución permanente a su situación de vulnerabilidad, segura y digna para la comunidad de El Tamarindo.

Hoy en Día

Preparando Mondongo.

Preparando Mondongo.

Aquí estamos, 9:00am en el 7 de noviembre, como parte de la Comisión al Espacio Humanitario Mirador. Miembros de ASOTRACAMPO, organizaciones iniciando la comisión, como la Oficina de Ombudsman, Personería Distrital, la Unidad de Víctimas, estudiantes universitarios entre otras instituciones y organizaciones de la sociedad civil se reunieron en una gran carpa y luego se separan en varios grupos para recolectar los datos de las familias que viven en El Mirador. En la carpa, se arreglan unas cuantas mesas para que un par de encuestadores atiendan personas de la comunidad de El Tamarindo, que residió anteriormente ahí. Simultáneamente se empieza a preparar el almuerzo para las 200 personas que se espera este día. Se prepara Mondongo, una sopa típica de la zona.

Después los grupos de encuestadores se reparten y acompañantes de FOR Presente por la Paz se unen al grupo de organizaciones nacionales e internacionales para comenzar a observar la recopilación de datos necesarios para evaluar la situación humanitaria de la gente que vive en El Mirador.

La Comisión Humanitaria visita a varias familias en sus casas.

La Comisión Humanitaria visita a varias familias en sus casas.

Caminando por El Mirador, somos testigos de la situación humanitaria precaria de los residentes. Algunos todavía están intentando construir su vivienda en la parcela de amigos después del último desalojo que ocurrió en marzo. El espacio que se desalojó queda en otra parte de El Tamarindo muy cerca de donde están actualmente y ahora está baldío. Nos preguntamos ¿para qué fueron destruidos las casas y las cosechas? Casas individuales para el personal de seguridad privada ahora ocupan solo un predio y en los demás hay dispersos letreros que dicen “propiedad privada no entrar” a lo largo de las zonas desalojadas del territorio, lo que básicamente parece un erial. Muchas de las viviendas nuevas en El Mirador no solo carecen de muebles y electricidad, sino también el agua y el servicio sanitario básico. Adicionalmente no se había podido plantar en los primeros meses después del desalojo por causa a una sequia y sobre todo, los pobladores están restringidos a cultivar en la escasa tierra restante. La gente todavía está a la espera de la cosecha que será su fuente principal de alimentación. En el último desalojo fueron destruidos la cosecha previa y los árboles frutales que habían crecido todos estos años.

Observadores nacionales e internacionales evalúan la situación humanitaria en El Mirador.

Observadores nacionales e internacionales evalúan la situación humanitaria en El Mirador.

Pasando de casa en casa aprendimos qué tan disputadas son las parcelas de tierra. El desplazamiento puede tomar muchas formas, no solo los desalojos a gran escala. Diferentes personas reclaman ser dueños de las parcelas dentro de El Mirador, y con la amenaza de posibles desalojos, los residentes reciben ofertas para abandonar su tierra. Escuchamos hablar de las ofertas de uno a tres millones de pesos ($460 – $1.400 USD) por una de las parcelas más deseadas en Colombia lo cual vienen envuelto en un tipo de presión. Los residentes nos informan de que los intermediarios no permiten que salgan los pobladores de sus casas si no aceptan al dinero ofrecido y “venden” su parcela. Escuchamos también que los intermediarios amenazan con información sobre desalojos inminentes. Pasamos por una parcela que un poblador abandonó solo hace unos días. La parcela ya tiene una nueva cerca de su alrededor. Desplazado de una parcela a otra dentro de El Mirador, el residente ha encontrado refugio en el lote de un amigo. ¿Pero, cuánto tiempo pasará antes de que tenga que abandonar esa parcela también?

Reunión de cierre en el Espacio Humanitario El Mirador.

Reunión de cierre en el Espacio Humanitario El Mirador.

A las 2 pm el equipo móvil de observadores regresan a la carpa los encuestadores todavía están ocupados recolectando los datos y las ollas enormes de Mondongo están ya casi vacías. Han participado más de las 200 personas que se esperaba en el evento. Lentamente, todos somos reunidos en la carpa para una sesión de clausura, donde los observadores comparten algunas reflexiones. Los números muestran que más de 90% de las 135 familias identificados como elegibles participaron hoy en el censo. Además, compartieron sus temores y esperanzas con respeto a su futuro.

Residentes previos, observadores y co-iniciadores de la Comisión Humanitaria comienzan poco a poco a salir el Espacio Humanitario mientras que nosotros con FOR Presente por la Paz nos quedamos y colgamos nuestras hamacas antes de que se ponga el sol. Las reflexiones compartidas por los residentes en la tarde hacen eco por toda la noche: ¿Cuándo estarán listas las estadísticas? ¿Será capaz este esfuerzo común proteger a los residentes de una nueva violación de sus derechos básicos, de nuevos desalojos, de aún más promesas incumplidas?

Un año después del desalojo violento de El Tamarindo, los residentes están diariamente con el temor de vivir de nuevo un desalojo. Mientras que ASOTRACAMPO y las organizaciones nacionales e internacionales acompañantes como FOR Presente por la Paz, están esperando a los números finales del censo y tratando de abogar por el respeto de los derechos básicos de los residentes, las entidades de seguridad privada que participaron en los desalojos anteriores continúan a establecer su presencia en El Mirador. Está creciendo la presión sobre los individuos del Espacio Temporal Humanitario El Mirador y ya al nivel individual están ocurriendo desplazamientos forzados.

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