Teatro y la Sustancia en la Escuela de las Américas

Teatro y la Sustancia en la Escuela de las Américas

Por John Lindsay-Poland

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La Vigilia de Noviembre 2014 del Observatorio de la Escuela de las Américas. Foto: Gary Cozette

La Vigilia de Noviembre 2014 del Observatorio de la Escuela de las Américas. Foto: Gary Cozette

El pasado fin de semana, cientos de personas conmemoraron el 25º aniversario del asesinatos de los seis sacerdotes jesuitas por soldados salvadoreños entrenados por los Estados Unidos, haciendo una vigilia frente las puertas de Fuerte Benning, Georgia. Allí, la ex Escuela de las Américas (ahora el Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica, Whinsec por sus siglas en inglés) sigue entrenando a 1.700 soldados y policías de América Latina cada año.

El día antes de la protesta, una comisión asesora nacional de Whinsec llevó a cabo lo que un observador calificó como una “altamente coreografiada” reunión anual para hablar de los cursos y la dirección de la escuela. Establecida en los 1990s después de la publicación de un manual utilizado por la escuela que promovía la tortura y la ejecución de civiles, la comisión se constituye por profesores, diplomáticos jubilados, y representantes de Congresistas, agencias militares y el Departamento de Estado.

La Vigilia de Noviembre 2014 del Observatorio de la Escuela de las Américas. Foto: Gary Cozette

La Vigilia de Noviembre 2014 del Observatorio de la Escuela de las Américas. Foto: Gary Cozette

Conocido como la Mesa de Visitantes, la comisión asesora no tiene autoridad para tomar decisiones. Así que su reunión de tres horas el 21 de noviembre fue amplia, pero un poco sin timón. Durante el periodo para comentarios del público, el salvadoreño Alex Sánchez habló de los lazos entre el pasado de Whinsec y lo que está sucediendo hoy en América Latina. Le regaño al oficial militar del Comando Norte, que controla las relaciones militares de EE.UU con México, quien ni mencionó la reciente desaparición de 43 estudiantes mexicanos por policías. Esa atrocidad ha provocado una movilización nacional que pone en duda el gobierno de Enrique Peña Nieto. También habló de la tregua entre pandillas en El Salvador, la cual ha sido socavado por las respuestas oficiales.

Miembros tanto militares como civiles de la Mesa de Visitantes respondieron a los comentarios de Sánchez y otros, señalando que los problemas son masivas o qué hacen sus agencias para responder. A lo cual, la Embajadora Swanee Hunt replicó, “Estas organizaciones no nos preguntaron que hacemos bien. Nos preguntaron qué son las anteojeras que tenemos puestos. Así sugiero que entramos en esta conversación una humildad verdadera.”

Para los activistas que buscan la paz con justicia, la Mesa de Visitantes es un espacio que queremos aprovechar para interrogar y enfrentar con la no-violencia a los que hacen y ejercen las políticas exteriores de EE.UU. También sabemos que tenemos que actuar en otros espacios, con responsabilidad a las personas afectadas por las perversamente militares respuestas a los conflictos y la injusticia.

Aquí está el comentario que sometí por parte del FOR Presente por la Paz a la Mesa de Visitantes de Whinsec:

Para cada uno de los últimos dos años, he sometido comentarios a la Mesa de Visitantes de Whinsec que enfocaron en un tema central: la importancia de evaluar los resultados del entrenamiento llevado a cabo en Whinsec, basado en datos sobre la conducta en derechos humanos de los estudiantes e instructores, después de su estadía en Fuerte Benning.

Les he enviado los resultados de mi investigación de los historiales en derechos humanos de los oficiales colombianos que fueron estudiantes o instructores en Whinsec entre 2000 y 2004. Esta investigación indicó que un alto porcentaje (48%) de esos oficiales o fueron implicados judicialmente en delitos graves, o fueron mandos de unidades cuyos miembros son investigados por múltiples ejecuciones extrajudiciales. Solamente 16% de un grupo aleatorio de oficiales colombianos de los mismos rangos, ramas y años mostró esos problemas. Para una explicación más detallada, pueden ver el informe publicado en mayo por el Fellowship of Reconciliation y la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos, ‘Falsos positivos’ en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010.

El propósito de esta investigación es demostrar la importancia de evaluar la institución, no solamente en base de encuestas de los mismos graduados (quienes tienen un fuerte interés propio en reflejar los valores declarados de Whinsec), ni solamente en el plan de estudios, sino en la conducta de los que pasan por Whinsec. Este es el criterio más relevante para la efectividad del entrenamiento de Whinsec.

Algunos dirán que la evaluación de la conducta pos-Fuerte Benning es una decisión tomada por otros; que es costoso hacer; o que no tenemos la autoridad para monitorear a fuerzas armadas en el exterior. Sugiero que un factor mucho más importante es la voluntad política de la Mesa de Visitantes y el Instituto para llevar a cabo tales evaluaciones. Si apoyan esa evaluación, los Congresistas miembros de la Mesa de Visitantes pueden ayudar a financiarla, y los Departamentos de Defensa y de Estado, cuyos oficiales también participan en las reuniones de la Mesa de Visitantes tienen bastante influencia con las fuerzas armadas cuyos miembros asisten a Whinsec, para efectuar el seguimiento y monitoreo de la conducta en derechos humanos de esos oficiales y sus subalternos. Para ser legítima, tal evaluación debe ser externa, y no sesgada para apoyar la reputación del Instituto.

Otros van a demorar y postergar al decir que este tipo de evaluación se hace después de una evaluación interna. Pero las externas e internas no son mutuamente exclusivas, y cualquier evaluación que buscar medir la conducta de los graduados requiere de preparación y tiempo antes de hacerla. Es importante empezar el proceso ahora.

Además, quiero plantear dos temas más que son relevantes al mandato de Whinsec:

  1. Sobre el apoyo de EE.UU para instructores militares de Colombia que entrenan a los policías y militares de otros países:

El comandante del Comando Sur, el General John Kelly, dio testimonio ante el Congreso en abril de 2014 que los entrenadores colombianos son utilizados, en efecto, para evitar los requisitos de la Ley Leahy, que prohíben asistencia de Estados Unidos a las unidades y efectivos que han cometido violaciones graves de derechos humanos y no se los han llevado a la justicia. “Pedimos al [ejército colombiano] a ir a otro lugar y entrenar a los mexicanos, los hondureños, los guatemaltecos, los panameños,” dijo General Kelly. “Lo lindo de tener Colombia, son tan buenos socios especialmente en el ámbito militar,… en el lado militar, yo estoy restringido para trabajar con muchos de estos países por las limitaciones que realmente son basadas en pecados del pasado.”

Cor. Anthony, comandante del Whinsec: ¿Cuántos instructores colombianos sirven en Whinsec este año, y cómo están financiados? ¿Los instructores colombianos que sirven en Whinsec y cuyos gastos son pagados por Colombia o por el sistema de compras militares extranjeras pasan por la revisión de la Ley Leahy? [En oficial para relaciones públicas de Whinsec, Lee Rials, me ha informado que estos instructores son revisados con la Ley Leahy.]

Para los comandantes del Comando Sur, General John Kelly, y del Comando Norte, General Charles Jacoby: ¿Apoya usted que Estados Unidos financia entrenamiento por parte de militares colombianos para unidades cuyos miembros han cometido lo que unos pueden considerar como “pecados del pasado” – tales como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, o desplazamiento forzado – y no han sido procesados por la justicia nacional?

  1. Enseñar la responsabilidad del mando.
La Vigilia de Noviembre 2014 del Observatorio de la Escuela de las Américas. Foto: Gary Cozette

La Vigilia de Noviembre 2014 del Observatorio de la Escuela de las Américas. Foto: Gary Cozette

El Instituto promueve tanto el “Estándar Medina” y el “Estándar Yamashita” en el derecho internacional para la responsabilidad del mando para delitos cometidos por los subalternos de los comandantes. “El primero se aplica cuando un comandante ordena que se haga un delito o sabe que se va a cometer un delito, tiene el poder para prevenirlo, y deja de ejercer ese poder; el segundo ocurre cuando un comandante debe de haber sabido de un crimen de guerra y no hizo nada para detenerlo,” según los materiales empleados para los planes de instrucción del Instituto. (cursiva agregada)

Sin embargo, si una escuela enseña un estándar, sus oficiales alumnos lo violan, y a pesar de eso los oficiales son invitados por la escuela de estudiar de nuevo o de servir como instructores, se les envía un mensaje fuerte a todos los alumnos sobre el significado del estándar – aún si la escuela no estaba plenamente consciente de esa violación.

Sabemos que el Instituto no implementa la Ley Leahy; esto es la responsabilidad del Departamento de Estado. Sin embargo, ¿apoya el Instituto el uso del Estándar Yamashita para la responsabilidad del mando incorporado en el Derecho Internacional – y enseñado en el Instituto – en la aplicación de la Ley Leahy para oficiales nombrados para cursos en Whinsec?

Segundo, si el Instituto recibe información sobre un patrón de violaciones graves presuntamente cometidas bajo el mando de un oficial invitado al Instituto como un alumno o instructor, ¿el Instituto revocaría la invitación? Y en caso de sí, ¿están dispuestos a establecerlo como una política escrita de Whinsec, y proactivamente apoyar la investigación de este tipo de patrón de presuntas violaciones bajo el mando de eventuales alumnos o instructores?

John Lindsay-Poland es un asesor al FOR Presente por la Paz. Su informe [en inglés] sobre la reunión de la Mesa de Visitantes en 2012 se encuentra aquí.

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