Militarización en Colombia y alternativas de paz desde la objeción de conciencia

Militarización en Colombia y alternativas de paz desde la objeción de conciencia

Este artículo sobre la militarización en Colombia fue escrito por Mario Andres Hurtado Cardozo de ACOOC, una organización acompañada por FOR Presente por la Paz. Traducido del español por Kaya Allan Sugerman.

Para la versión en inglés, haz click aquí 

Colombia es uno de los países que tiene el conflicto armado interno más antiguo de todos los tiempos; desde hace más de 50 años esta guerra ha profundizado en las desigualdades y la pobreza de muchos sectores de la población. Esta tragedia ha generado alrededor de 7.000.000 de victimas[1] y se calcula que cada año pierden la vida 4.500 personas[2] a causa de ella. Ante este panorama desolador la respuesta más recurrente por parte del Estado colombiano es seguir alimentando el conflicto mediante el uso de la fuerza, descuidando así las causas estructurales que le dieron origen.

Lo anterior se refleja claramente en el alto número de recursos públicos invertidos en el aparato de seguridad y defensa, en detrimento de sectores como la salud, la educación y la agricultura. Para 2015 se aspira que sea aprobado el proyecto presupuestal general de la Nación por $216.2 billones de pesos, de los cuales la mitad se destinarán para el pago de deuda externa; $29,4 billones para la educación, $28,1 billones para el sector defensa, $26 billones para el sector del trabajo, $19 billones para el sector salud, $11 billones para inclusión social y para el sector del agro, uno de los puntos más sensibles, será de tan solo $4.5 billones de pesos[3].

De esta manera Colombia se posiciona como el segundo país de la región que más invierte en aparato de seguridad y defensa[4], alcanzando aproximadamente el 3.4 de su PIB[5]. Pese a los diálogos que se llevan a cabo con las guerrillas de las FARC y el ELN, el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ministro de defensa Juan Carlos Pinzón, siguen defendiendo el alto recurso que se destina para este, manteniendo así el modelo de militarización existente que se refleja claramente en el aumento de pie de fuerza, el aumento del gasto militar, la solución de tipo militar a los conflictos sociales y en el aumento en el uso sistemático de la violencia.

En la última década el número de personas que integran todo el aparato de defensa creció de manera considerable pasando de 148.000 integrantes de la fuerza pública a 473.000, teniendo así en la actualidad el segundo ejército más grande de la región seguido de Brasil, con la diferencia de que este es 6.5 veces más grande que Colombia. Las consecuencias de tan alto grado de militarización es que a la fecha existen 5.5 soldados por cada 1.000 habitantes, mientras que sólo hay un médico por cada 3.870 habitantes, el número de docentes del país es de 220.000, lo cual es menos de la mitad de la fuerza pública, la relación entre soldados e irregulares es de 36 a 1, lo que significa una alta sobreoferta de fuerza pública, mientras que el déficit de médicos (generales y especialistas) es de 23.800.

Ante este escenario que nos enfrentamos es muy difícil hablar de una paz real y duradera, ya que para nosotros como objetores y objetoras de conciencia, la paz no es solo el silencio parcial de los fusiles y un edicto de acuerdos realizables sólo en el papel. Para nosotros la construcción de paz implica cambios sociales, políticos y económicos dirigidos a promover cambios de paradigmas que ayuden a fortalecer la participación de las organizaciones sociales de base en la toma de decisiones. Para lograr esos cambios de paradigmas se hace imprescindible superar la cultura de la guerra, por una cultura de paz que ayude a fomentar la solidaridad, reemplazando los modelos de organización jerárquica y elitista por procesos participativos de democracia directa y justicia social.

Por lo tanto, la desmilitarización de la sociedad, supone la deconstrucción y transformación de las creencias y valores que ha logrado posicionar la guerra. Apostarle a desmilitarizar la sociedad significa un trabajo por lograr que la dominación, el sometimiento, la subordinación, la obediencia, la eliminación del distinto y la polarización, dejen de ser los valores y principios predominantes de las entidades colombianas[6]. La paz no es solamente la eliminación de la violencia directa, sino también de la violencia económica y cultural que generan pobreza, hambre, desigualdad y represión.

Para nosotros ser objetores de conciencia no es sólo la negativa a la prestación del servicio militar obligatorio, si no también significa el hecho de defender una postura ética y política frente a la guerra y la militarización de la sociedad. Buscamos la resolución de los conflictos de forma pacífica, por encima de cualquier acción violenta, asumiendo nuestro rol en la sociedad como constructores de paz, con una visión crítica frente al machismo y el patriarcado, que son estructuras sociales que sustentan las prácticas militaristas basadas en la trilogía del honor, la fuerza y el poder[7].

Estamos seguros que la paz es el final de un proceso y el comienzo de otro, en el cual es necesario crear nuevas relaciones en las que se reemplace la injusticia hacia la dignidad, y se pase de la explotación a la liberación. Se trata de nuevas formas de organización y cooperación colectiva, que nos da la posibilidad de que la violencia sea eliminada, y así terminar con la espiral de guerra que ha vivido nuestro país. Para ello, es necesario desmilitarizar nuestros cuerpos y nuestras mentes, y empezar a construir una verdadera cultura de paz, en la que aprendamos a solucionar pacífica y positivamente los conflictos[8].

Mario Andres Hurtado Cardozo

ACCIÓN COLECTIVA DE OBJETORES Y OBJETORAS DE CONCIENCIA (ACOOC)

20 de febrero de 2015

[1] http://www.vanguardia.com/colombia/299498-van-7-millones-28-mil-victimas-registradas-gobierno

[2] Informe conflicto armado en Colombia. Fronteras: La infancia en el límite. Un informe de la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes en el conflicto armado en Colombia y la Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados

[3] http://www.portafolio.co/economia/listo-el-presupuesto-colombia-el-2015

[4] http://www.semana.com/nacion/articulo/colombia-segundo-pais-suramericano-mas-gasta-armamento/257797-3

[5]http://www.elcolombiano.com/colombia-gasta-3-4-del-pib-nacional-en-seguridad-y-la-policia-1-6-CC1260217

[6] Ponencia contexto de militarización y posición política del proceso distrital de objeción de conciencia frente al militarismo. (2014)

[7] http://www.uclouvain.be/480725.html

[8] http://objetoresbogota.org/

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