Desplazamientos Forzados en Buenaventura

Desplazamientos Forzados en Buenaventura

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Mientras Buenaventura estaba sin luz por un ataque de las FARC un equipo de FORPP se puso en marcha a acompañar la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz (CIJP) en Buenaventura, donde visitamos el Espacio Humanitario de Puente Nayero, lxs indigenxs Wounaan de Aguaclara, que enduran desplazadxs en el Coliseo de Buenaventura, y el Resguardo Humanitario y Biodiverso de Santa Rosa de Guayacán al lado del río Calima.

18750387661_d8d4b152b6_kEl Espacio Humanitario de Puente Nayero está ubicado en el barrio La Playita, y cuando entramos este barrio, la tienda donde comprábamos queso en visitas anteriores está cerrada – el comerciante, Franklin López Aristizabal desapareció al final de mayo y todavía no se sabe nada de él. Muchos comerciantes del barrio están extorsionados por presuntos grupos paramilitares, y en abril de este año fue asesinado el comerciante Wilder Ubeimar quien tenía su tienda a sólo 100 metros de Franklin López. Wilder Ubeimar se había negado de pagar las extorsiones.

En el Espacio Humanitario de Puente Nayero hablamos con miembros de la comunidad y nos cuentan de unos avances organizativos. Cada vez que visitamos la comunidad de Puente Nayero, está más amenazada de un desplazamieto forzado por la ampliación de la zona portuaria sobre los territorios ganado del mar de los habitantes de los barrios palafitos. La realización de este plan maestro de un malecón y una zona de hotelería empieza presuntamente este junio.

IMG_5245[1]La mayoría de los residentes de las zonas palafitos de Buenaventura vinieron de las zonas rurales hacia la cabecera municipal de Buenaventura, huyendo de la violencia y de la pobreza de los ríos.  Esta vez entramos con CIJP en uno de estos rios y visitamos el Resguardo Humanitario y Biodiverso de Santa Rosa de Guayacán, a la orilla del río Calima, que emboca en el río San Juan, que a su vez conecta la región con el Pacifico. El pueblo indígena Wounaan Nonam se desplazó en 2010 después de una incursión paramilitar dejando muertos en la cuenca del rio San Juan y Bajo Calima. Durante su desplazamiento en la cabecera municipal de Buenaventura no solamente sufrieron de condiciones humanitarias precarias por falta de alimentación adecuada, falta de agua, educación, y accesos a medicina en general, sea tradicional o occidental—en la cabecera también recibieron amenazas contra la vida por estructuras paramilitares.  Después de un año decidieron a regresar por las situaciones demasiadas precarias durante desplazamiento.  Por la falta de atención a la seguridad integral de la comunidad por parte del estado colombiano y para que el estado garantizara un retorno en condiciones de dignidad y seguridad, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares a la comunidad.  A pesar de incumplimientos a esas garantias por parte del Gobierno Distrital, la comunidad Wounaan Nonam regresó al resguardo por su propio esfuerzo proclamándolo Resguardo Humanitario y Biodiverso de Santa Rosa de Guayacán. Hoy día, vallas visibilizan los limites del resguardo y permiten el ingreso exclusivamente a población civil desarmada. La comunidad misma ha construido un caserío nuevo provisorio y todavía está en la espera a la atención integral y diferencial por la gobernación distrital, incluyendo viviendas dignas para todas las familias. Además, la presencia de varios grupos armados en la cuenca del río San Juan sigue afectando la seguridad de la comunidad y sigue amenazando la permanencia de la comunidad en el resguardo.

IMG_5237[1]Cinco años después del desplazamiento forzado de la comunidad de Santa Rosa de Guayacán, la comunidad indigena Wounaan de Aguaclara, también proveniente de la cuenca del río San Juan, ahora se encuentra en desplazamiento.  En noviembre 2014, amenazas y asesinatos de grupos armados de la zona forzaron la comunidad a desplazarse. Desde entonces la comunidad de Aguaclara se encuentra en el coliseo de la cabecera municipal de Buenaventura, esperando un retorno a su territorio, que es una parte integral de su vida. Las primeras comisiones de verificaciones mostraron que hay muchos daños y robos en la comunidad y sobre todo todavía no existen las condiciones de seguridad que permitarían un retorno seguro, duradero, y digno.  Aunque la comunidad le entregó al Ministerio Interior una propuesta para un retorno como una “comunidad humanitaria” todavía no hay ninguna ruta para un retorno digno y para medidas que protegerían la comunidad. Mientras tanto, observamos durante nuestra visita que la situación humanitaria en el Coliseo está muy precaria. La comunidad, que denunció desde el principio las causas del desplazamiento y a la cual debe responder la Unidad de Victimas, carece de suficiente alimentación para todas sus familias, frecuentemente no tienen acceso a herramientas y condiciones básicas para continuar con la educación de lxs niñxs.

De regreso en Bogotá, escuchamos de otro desplazamiento de al menos 110 indígenas Wounaan hacia la cabecera municipal de Buenaventura. Las familias pertenecen a la comunidad El Papayo -zona rural de Litoral del San Juan (Chocó) – y han sido amenazadas por grupos armados.

Pero desplazamientos forzados en Buenaventura son solamente una parte de la historia. Colombia ocupa el segundo lugar por desplazados internos al nivel mundial. El conflicto armado y intereses economicos son causas principales de estos desplazamientos forzados. Con el reinicio de los bombardeos y el fin del cese de fuego unilateral, en combinación con megaproyectos de desarrollo, un  fin de los desplazamientos forzados masivos parece aun más lejos.

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