“La resistencia al conflicto armado nos forzó a pensar en la autosuficiencia”

“La resistencia al conflicto armado nos forzó a pensar en la autosuficiencia”

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El siguiente artículo, escrito por la acompañante internacional de FORPP Sophie Duval, fue originalmente publicado en Upside Down World, el 25 November de 2015. Reproducido con permiso.

P1070508Empecé a acompañar a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó (CdP) con FOR Presente por la Paz (FORPP) el 20 de julio de 2015, día del inicio de un nuevo cese al fuego unilateral declarado por las FARC, con la promesa de un posible desescalamiento del conflicto armado. Ese mismo día, acompañamos a niñxs de una escuela de la CdP a visitar una finca agroecológica, símbolo de la lucha por la autosuficiencia que se ha dado dentro de la misma CdP. Al lado de lxs campesinxs que me contaron la historia de la creación de la CdP y su evolución, aprendí cómo conflicto armado y autosuficiencia se interrelacionaron en el marco de la lucha de esta comunidad del Urabá antioqueño.

El desplazamiento: “Abandonamos nuestros cultivos y aguantamos hambre”

Lxs habitantes del corregimiento de San José de Apartadó (SJA) han sufrido una historia larga de desplazamientos por actores armados – legales e ilegales. En 1996, por amenazas de los paramilitares y enfrentamientos entre militares y guerrilleros, tuvieron que desplazarse hacia el casco urbano de SJA. “Abandonamos nuestros cultivos de un día para otro y aguantamos hambre”, me contó un habitante. No recibieron ninguna ayuda humanitaria del Estado en ese momento. Una olla comunitaria distribuida una vez al día les permitió sobrevivir, pero sintieron la necesidad de organizarse para vivir de nuevo con dignidad y autonomía. Así nació la CdP un 23 de marzo de 1997, basada en la neutralidad activa, rechazando la participación directa o indirecta en la guerra y reclamando el derecho a poder seguir trabajando sus tierras, a pesar del conflicto.

La estrategia desde ese entonces era empezar a preparar los retornos a las diferentes veredas del corregimiento de SJA que lxs campesinxs habían tenido que abandonar por causa de los enfrentamientos. Esta preparación consistió en la siembra de cultivos en esas veredas, condición de la supervivencia de la gente y esencia del trabajo campesino. A pesar del acompañamiento de diferentes organizaciones nacionales, este trabajo comunitario enfrentó golpes duros como cuando en octubre de 1997, la guerrilla de las FARC asesinó a tres campesinxs, sospechándoles de pertenecer a las Convivir, organizaciones de campesinxs creadas por el entonces gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez y destinadas a entregar informaciones a los militares sobre las acciones de grupos armados ilegales, lo que siempre ha rechazado la CdP. A pesar del trauma y del temor, el proceso siguió hasta el primer retorno en 1998.

El retorno: “Teníamos plata pero no había comida”

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Gracias al trabajo comunitario de la CdP, en 1998, cincuenta familias pudieron regresar a La Unión, una de las veredas del corregimiento de SJA. Siguieron otros retornos a las otras veredas, que siguieron el mismo esquema de preparación de los cultivos. En 1999 nació el proyecto de cultivo del primitivo con un grupo de mujeres. Al principio, lxs campesinxs no tenían mucha experiencia en el cultivo de este producto pero a los nueve meses salieron siete cajas que fueron transportadas hasta Turbo con la ayuda del Diócesis de Apartadó. El proyecto alcanzó los 60 grupos de trabajo y la salida de 1000 cajas en algunos meses. Pero pronto fueron perdidas o robadas varias cajas y se vislumbró la intrusión discreta de los paramilitares dentro del negocio.

Ante esas complicaciones, la CdP volvió en el año 2000 al cultivo que siempre lxs campesinxs de SJA habían trabajado: el cacao. Decidieron practicar la venta directa, para evitar el involucramiento de actores armados y fijar ellxs mismxs los precios, con la idea de un comercio más justo. Fue un auge económico bastante importante en los primeros tiempos hasta que los paramilitares empezaron de nuevo a interceptar camiones enteros, y robar hasta 24 millones de pesos de mercancías, lo que puso la CdP al borde de la quiebra. En 2002, los mismos paramilitares organizaron un bloqueo alimentario de tres meses entre Apartadó y SJA, matando a transportadores e impidiendo toda llegada de comida a SJA. Un campesino se acuerda: “teníamos plata gracias al cacao pero no había comida”. Una situación que hizo que la CdP repensará el uso que le quería dar a la tierra.

Los proyectos autosuficientes: “Eso debería ser el camino del campesino”

Frente a los robos y retenes paramilitares, así que a la inacción del Estado colombiano ante esta situación, los miembros de la CdP decidieron revisar el manejo de los cultivos y buscaron a no depender más de un sólo producto. “En cierta medida, la resistencia al conflicto armado nos forzó a pensar en la autosuficiencia”, reconoce un miembro de la CdP. En agosto de 2004, se organizó por primera vez en Arenas Altas (vereda del corregimiento de SJA) la Universidad Campesina, lugar de aprendizaje e intercambio sobre agricultura solidaria con campesinxs de todo el país. Se empezó a hablar de autosuficiencia, soberanía alimentaria y cultivos orgánicos, compartiendo la experiencia de otras comunidades campesinas afectadas por el conflicto. Un año después, la CdP creó su Centro Agrícola para facilitar el aprendizaje de lxs jóvenes sobre los cultivos y facilitar los experimentos, especialmente en materia de selección de semillas. La idea era llegar a no depender de afuera, de alcanzar la autosuficiencia de la CdP, con un enfoque en la conservación de las tierras, de las semillas, así que en la diversificación de los cultivos. Desde el primitivo y el cacao, se avanzó hacia la siembra de arroz, frijol, maíz, caña de azúcar, frutales, etc.

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Esta visión del trabajo campesino representa también otra lucha para la CdP, al mismo nivel que su lucha para su independencia y neutralidad frente al conflicto armado. Un miembro de la CdP me comentaba: “Eso debería ser el camino del campesino, cultivar sus tierras para hacer vivir su familia y la comunidad. No tiene sentido aguantar hambre cultivando coca porque dependes de la plata que te entregan los grupos armados”. Este camino sigue dibujándose poco a poco en la CdP. Ya existen diferentes proyectos de granjas que están logrando la autosuficiencia, sirviendo de aprendizaje para ampliar la idea a una escala mayor, como a una vereda entera de la CdP. Este proyecto de vereda autosuficiente se combina desde los últimos años con la idea de la transición orgánica que el Centro Agrícola investiga a través de diferentes experimentos facilitados por la Universidad Campesina y con un éxito notable hasta ahora.

La historia de la CdP ilustra la concientización forzada por el conflicto armado de lxs campesinxs a la necesidad de la soberanía alimentaria. Se dieron cuenta progresivamente que una independencia frente a los actores armados significaba también una independencia en cuanto a su alimentación. Ahora, otros procesos vienen complicando el asunto: “sabemos que nuestra autonomía alimentaria está puesta en peligro por otras cosas, como los tratados de libre comercio y sus disposiciones en contra de la conservación de las semillas”, teme un campesino. Esta lucha abarca ahora implicaciones más allá del conflicto armado y de las negociaciones de paz avanzadas en La Habana.

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