Nuevas incertidumbres 19 años después de la Operación Génesis

Jun 7, 2016 | Anti-militarization, Displacement and Land Issues, Human Rights, Impunity and Justice, Peace and Nonviolence, War and Conflict

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Este artículo fue publicado en alemán en Amerika21.de y también una versión adaptada en inglés en Global Voices.

Caminata de la delegación hacia la base militar

A finales de febrero de 2016, FOR Presente por la Paz fue parte de una delegación nacional e internacional1 que acompañó a las Comunidades de Autodeterminación, Vida y Dignidad del Cacarica –CAVIDA- en la conmemoración de los 19 años de sufrimientos y desplazamientos causados por la Operación militar y paramilitar Génesis en la cuenca del Río Cacarica, Bajo Atrato, en el departamento del Chocó. Efectuando una peregrinación por la paz con justicia socio ambiental, el grupo asumió el reto de caminar varios días desde la zona humanitaria Nueva Vida, Cacarica, hasta el Cerro Mocho. Ese lugar constituye el límite del título colectivo de la comunidad negra de Cacarica y la frontera con Panamá en donde una base militar binacional colombiana y panameña, instalada en junio de 2013, nuevamente genera preocupaciones.

La Operación Génesis, ejecutada en febrero de 1997 por militares y paramilitares, causó la muerte y desaparición forzada de más de 80 víctimas y resultó en el desplazamiento de 4.000 personas. Lxs integrantes de CAVIDA recordaron con sus canciones, poemas y testimonios las atrocidades, el sufrimiento, la huida, algunxs como líderes, otrxs como padres y madres que perdieron sus seres queridos, otrxs desde su memoria como niñxs en este tiempo. En este caso, en noviembre de 2013, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó por primera vez al Estado colombiano por el desplazamiento forzado de comunidades afro descendientes, como resultado de la Operación Génesis. De igual manera condenó la colaboración del Ejército con grupos paramilitares en el despojo de las comunidades, y la muerte y hechos crueles en contra del campesino Marino López. Según los testimonios, los paramilitares cortaron su cabeza y jugaron fútbol con ella. La Operación fue dirigida por el General Rito Alejo Del Río, comandante de la Brigada 17 del Ejército e instruido en la Escuela de las Américas, conocido también por las violaciones cometidas en contra de la Comunidad de paz de San José de Apartadó. Fue condenado en agosto de 2012 a 25 años de cárcel por el asesinato del campesino Marino López.

Hasta hoy en día, las reparaciones colectivas ordenadas por la CIDH, como un monumento de memoria y un acto público de reconocimiento de responsabilidad por parte del Estado, no se han dado. Aparte del dolor de lo vivido, lxs integrantes de CAVIDA y el grupo de mujeres Clamores critican que las reparaciones individuales tampoco se hayan cumplido de manera satisfactoria y con el debido respeto a lxs sobrevivientes.