Boquerón: Un sueño vuelto en pesadilla

FOR Peace Presence Monthly Update – March 2015

March was a big month for our team in the Peace Community of San José de Apartadó. The team started off with a round of meetings in Apartadó, including meetings with the local office of the UN High Commissioner for Refugees, Ombudsman Office, the Urabá Police, and finally the 17th Brigade, which operates in San José de Apartadó. We held these meetings to express concerns about violations of the Geneva Conventions and protection measures that are guaranteed to the Peace Community and to gather information about the region to keep the team safe.

Then Adilah left the initial training in Bogotá to join the team in the field just in time to accompany with Nikki to a nearby Peace Community hamlet. On 16894400926_88b6be6544_oMarch 23rd, Adilah, Nikki, and Michaela all joined in the celebrations of the San José Peace Community’s 18th anniversary – 18 years of being a community that actively resists all armed forces in the area.


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Boquerón: A Dream Turned to Nightmare

By Rafael Emiliano Molina Romero, translated by the FOR Peace Presence team

Para español, haz clic aquí

The community of Boquerón, in the mining zone of the department of Cesar, is facing forced relocation due to the high level of air contamination because of coal mining. Throughout the process, Tierra Digna, who FORPP accompanies, provides legal council and community strengthening for those in Boquerón. Below is a lyric reflection about the cultural effects of mining on the community of Boquerón. 

Locals of Boquerón, including Flower Arias Rivera y Zeneida Martínez Molina, remember that it was approximately 40 years ago when the mining company Glencore, along with Mr. Carlos Rodríguez, arrived to the area with the intention of exploratory mining. Over time, the same territory was invaded by new organizations expert in mining exploitation, especially in natural coal, and among these Drummond, Ltd.

Panoramic of the horizon threatening nighttime in Boquerón

In this time, the inhabitants of the town of Boquerón preserved the rudimentary customs of a more natural life. Traditions ranged from hunting and fishing to the physical labor they did for some farm-owners with cattle or who grew cotton, rice, sorghum, and other things too. The value of the wage they received in compensation, fair or not, was enough to sustain their families.

These companies, protected by legal permission given to them by the national government, began what is known today as open-pit and subterraneous mining of the valuable mineral. Under the assumption that there wasn’t qualified manual labor in the area, they brought their own servants. They still do this, even though they have left little to no benefit to the town. On the contrary, they have contributed to the deterioration of a social fabric that, until that point, was solid.
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Boquerón: Un sueño vuelto en pesadilla

Por Rafael Emiliano Molina Romero – For English, click here

La comunidad de Boquerón, que queda en la zona minera del Cesar, está enfrentando reubicación involuntaria dado al alto nivel de contaminación del aire por la minería de carbón. Durante el proceso, nuestrxs acompañadxs en Tierra Digna les acompañan en fortalecimiento comunitario y asesoría jurídica. Abajo se presenta una reflexión lírica tratando a los efectos culturales de la minería la comunidad de Boquerón.

Cuentan los lugareños de boquerón, entre ellos Flower Arias Rivera y Zeneida Martínez Molina, que hacen aproximadamente 40 años llegó a ese territorio la Empresa Glencor, con el acompañamiento del señor Carlos Rodríguez, quien traía intención exploratoria de minería. A través del tiempo ese mismo territorio fue invadido por nuevas organizaciones expertas en explotación minera especialmente la del carbón natural, entre estas la denominada Drummund Ltd.

Panorámica del horizonte que amenaza con la noche en Boquerón

En ese momento los habitantes en el pueblo de Boquerón que conservaban las costumbres de vida natural rudimentaria desde la caza, la pesca y el trabajo físico que le prestaban a los finqueros en la manutención del ganado y cultivadores de algodón, arroz, sorgo y otros que en contraprestación recibían el valor de un jornal que justo o no, les alcanzaba para sostener a sus familias.

Estas empresas amparadas en permisos legales que les otorga el gobierno nacional, comenzaron lo que se conoce hoy como la explotación a cielo abierto y subterránea del preciado mineral, y, con el supuesto de que en la zona no había la mano de obra calificada, trajeron a sus servidores, aún lo hacen, que poco o nada de beneficio le han dejado al pueblo, antes por el contrario estos han contribuido con el deterioro de un tejido social que hasta ese momento era sólido, donde la hermandad imperaba, donde lo de uno era de todos, donde el cazador no se comía la presa solo sino que la compartía con su familiar y vecino. Donde las enfermedades las curaban con medicina natural, plantas, de las que producían baños y bebidas (pócimas), emplastos, rezos que aplicaban los curanderos desde las ponsoñadas de ciempiés, arañas y alacranes hasta la mordedura de serpientes, donde las mujeres parían con el acompañamiento de comadronas o parteras, bueno de la comadrona o partera porque al parecer solo había una que era la que ejercía ese oficio con gran categoría, ella era mamá DIONISIA ALBERTA MENDOZA MEZA.
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