Una Mirada hacia adentro del Contexto Colombiano — Motivos de Esta Campaña

En 2012, el gobierno de Colombia y el grupo guerrillero más grande del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), iniciaron diálogos formales de paz para negociar el fin del conflicto armado que ha devastado al país desde hace décadas. Este es el cuarto y más exitoso intento formal de negociaciones, y es probable que resulte en un acuerdo firmado este año. Debido a los impactos devastadores de más de 50 años de guerra, el fin del conflicto armado es bienvenido y ofrece una oportunidad importante para la creación y la sostenibilidad de la paz, el respeto de los derechos humanos y la reconciliación con las víctimas de la guerra en Colombia. La Unidad Nacional de Víctimas de Colombia publicó recientemente estadísticas que, a 1 de diciembre de 2015, había 7.8 millones de víctimas del conflicto, incluyendo casi 6.6 millones de víctimas del desplazamiento forzado, más de 45,000 desapariciones forzadas y alrededor de 263,000 muertes relacionadas con el conflicto. La gran mayoría de las víctimas eran civiles.

FOR Presente por la Paz y las comunidades y organizaciones que acompaña, vemos los diálogos y el probable acuerdo con optimismo cauto. Después de todo, la paz no vive en un pedazo de papel; más bien, la paz es dinámica, es un proceso de creación de un espacio vivo donde la diversidad puede prosperar diariamente en las calles, en los campos, y en la comunidad. La paz es el respeto por los derechos humanos; es el respeto a las luchas populares por la justicia y la dignidad; es el respeto a las comunidades cuyas identidades y economías están entretejidas con su territorio y su bienestar. La paz requiere la participación permanente y significativa de la sociedad civil con el fin de que sea sostenible y tenga un poder transformador.

Desde que las negociaciones comenzaron en 2012, ha habido un aumento en las amenazas, hostigamientos y asesinatos selectivos contra defensores de los derechos humanos, los reclamantes de tierras, los campesinos, los indígenas, y los afrocolombianos. De acuerdo con un reporte publicado por Somos Defensores, 63 defensores de los derechos humanos y líderes de organizaciones sociales fueron asesinados en 2015 – ocho más que en 2014, lo que representa un aumento del 13% con respecto al año anterior. La tasa de homicidios en el 2015 contra estos defensores y líderes de base supera el promedio de los últimos 20 años. Además, un informe de 2015 de Global Witness encontró que Colombia es el segundo país más peligroso del mundo para ser un defensor del medio ambiente. Los diálogos de paz son un paso importante hacia la transformación del contexto político y social de Colombia; sin embargo, la situación general de los derechos humanos sigue siendo frágil. La salida negociada al conflicto armado no significa el final de todos los conflictos sociales, políticos, ambientales, económicos y culturales en Colombia.

Teniendo en cuenta este contexto y; junto con la falta de participación formal en las negociaciones de paz por parte de los defensores humanos, defensores del medio ambiente, líderes de base y comunidades; hemos creado esta campaña de medios para ampliar la conversación sobre la “paz” más allá de las negociaciones entre las FARC y el gobierno de Colombia. Bajo amplia orientación de nuestros aliados colombianos, este trabajo de incidencia y solidaridad tiene como objetivo principal apoyar el esfuerzo increíblemente importante y valiente de las comunidades en las zonas de conflicto. Esta campaña visibiliza la necesidad de examinar y abordar el relativo aumento de amenazas y actos violentos contra defensores de los derechos humanos y las comunidades, para que puedan participar plenamente y con seguridad en el proceso de construcción de la paz y de la defensa diaria de los derechos humanos.

Esta campaña está diseñada para hacer eco y dar resonancia a las diversas voces y experiencias de los aliados de FORPP, miembros de la sociedad civil colombiana, y miembros de la comunidad internacional, en cuanto a su comprensión de la paz, la esperanza para el país una vez que el acuerdo esté finalizado, y los retos de la construcción de una paz duradera y verdadera en los diversos contextos colombianos. El objetivo de la campaña es ampliar el espacio físico y político para la discusión y la acción en la construcción de la paz y para el reconocimiento de que la paz es un proceso que requiere participación en todos los niveles.