La semana pasada acompañamos los alumnos de la Comunidad de Paz de San José de Apartado a visitar la biblioteca del asentamiento La Unión. Poco antes, la Comunidad de Paz denunció en twitter que una mujer en La Unión fue amenazada con un arma por un miembro de un grupo paramilitar y que otra mujer fue abusada sexualmente.

La comunidad de paz no puede ser silenciada, incluso si la Corte Constitucional de Colombia le pidió recientemente a la comunidad de paz que modere su lenguaje y mantenga el ”buen nombre” de la 17ª brigada militar. Toca anotar que miembros de la 17ª Brigada fueron condenados por complicidad en la masacre de la Comunidad de Paz de 2005.

Foto de María Eugenia gracias a CONPAZ-COL

 A pesar de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, como la Resolución 1325 sobre Mujeres, Paz y Seguridad, la violencia contra las mujeres en los conflictos armados suele ser un medio para silenciar a la población civil afectada. Esto es exactamente lo que se exigió hace dos semanas en una amenaza contra María Eugenia, defensora colombiana de derechos humanos y colega de FOR Peace Presence: callar, no interferir.

Juntos trabajamos en medidas de protección para que estas voces de la sociedad civil puedan llorar, denunciar y hablar en público.